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7 consejos para controlar la ansiedad

La ansiedad sigue siendo uno de los problemas más recurrentes entre la población. Este sentimiento de angustia, aprensión, preocupación o miedo hacia determinados acontecimientos o actividades, puede aparecer rápidamente o dar lugar a cuadros clínicos más graves como el trastorno de ansiedad generalizada.

Por otro lado, cabe decir que a pesar de la alta incidencia de esta condición psicológica, no todas las personas dan el paso en busca de ayuda especializada.

Además, datos como los que revela un estudio del Dr. Jordi Alones del Instituto de Investigaciones Médicas de Barcelona, ​​España, indican que los servicios de salud aún necesitan mejorar mucho en la identificación de estos casos.

Sea como sea, hay un aspecto que nunca podemos dejar de lado. Los trastornos de ansiedad deben tratarse lo antes posible. Es necesario ser sensible a este tipo de realidades y buscar siempre ayuda experta y especializada.

Asimismo, y de forma complementaria, también podemos mejorar los hábitos de vida.

Ansiedad y factores predisponentes:

La aparición y mantenimiento de la ansiedad dependen de múltiples factores, como:

Factores predisponentes: genética. Estudios como el realizado en el Hospital Universitario de Würzburg revelan que, al desarrollar determinados trastornos de ansiedad, puede existir una predisposición biológica.

Los factores activadores incluyen el contexto social y la forma de reaccionar ante determinados estímulos.

Factores de mantenimiento: personalidad, estilo educativo y estilo de vida también determinan la aparición y mantenimiento de la ansiedad.

Recomendaciones para controlar la ansiedad:

Existen diversas alternativas para afrontar el cuadro sintomático de esta condición. Son enfoques sencillos, técnicas que podemos aplicar a diario y con las que no sólo podemos reducir el impacto de la ansiedad sino también (y no menos importante) prevenirla.

1. Expresar y gestionar emociones

Por ello, debemos evitar quedarnos callados, dejarnos comer por las dudas y la visión del peor escenario y, en cambio, atrevernos a verbalizar necesidades de forma asertiva, nombrar emociones, compartir inquietudes y defender límites personales…

Debemos expresarnos; Cualquier cosa que nos digamos a nosotros mismos, lo mejor es sacárnosla de nosotros.

Ante una situación en la que experimentamos ansiedad, uno de los factores que potencia esta sensación de estrés es que no nos damos permiso para compartir lo que nos pasa, lo que nos aísla de los demás. Al expresarlo, damos el primer paso para dejar de sentirnos separados.

Después de todo, expresar emociones es clave para la salud mental.

2: Escribe:

La escritura terapéutica es otra gran herramienta para gestionar y afrontar mejor la ansiedad.

Este ejercicio es adecuado y muy eficaz para aclarar necesidades, expresar inquietudes y traducir la tensión mental en palabras…

Una libreta y un lápiz bastan para ponerlo en práctica, y disponer de esa hora al día para desnudar las emociones en una hoja en blanco.

3: Autoconocimiento: ¿Qué nos permite esta estrategia?

  • Conocer cuáles son nuestras necesidades reales.
  • Entender qué nos motiva, dónde están nuestros límites y dónde está nuestro potencial.
  • Es también ese camino para encontrar un propósito vital que nos acompañe. Aquel con el que despertar nuevas ilusiones apagando parte de nuestros miedos.

4: atención plena

Es una práctica catártica y curativa para reducir los efectos del estrés y la ansiedad.

Nos permite estar más presentes, conectar con nuestras necesidades y aprender a respirar mejor…

Asimismo, este enfoque nos permite integrar nuevas técnicas de relajación para reducir la tensión mental y tener un mayor control sobre nuestros pensamientos y emociones…

Mindfulness es esa herramienta accesible para que todos utilicemos una consciencia más plena, donde podemos mejorar nuestra atención y aprender a aprovechar las oportunidades del aquí y ahora.

5. Realizar ejercicio físico

Salir a caminar, correr, bailar, nadar, andar en bicicleta… Todos estos ejercicios habituales nos ayudan a producir endorfinas, oxigenar el cerebro, aumentar nuestra dosis de serotonina y reducir el nivel de cortisol del organismo. Por ello, la actividad física es siempre una excelente y saludable herramienta para reducir los síntomas de ansiedad.

6: control de liberación

“Sé tú mismo, sé tú mismo”. Somos tan conscientes de lo que dirá la gente, de lo que pensarán los demás, que olvidamos quiénes somos. Podemos preguntarnos qué queremos cambiar o a quién queremos cambiar. ¿Hay algo que estamos haciendo sin querer hacerlo?

7: Toma acción

Supongamos que habitualmente sentimos ansiedad en un determinado lugar o en un momento concreto. En ese caso, podemos empezar a investigar qué peligro esconde esa situación en particular, preguntarnos por qué lo estamos viviendo de esta manera y, sobre todo, qué podemos cambiar.

Ante situaciones de ansiedad podemos interpretar que nuestro cuerpo pide a gritos una reacción por nuestra parte.

No todo el mundo reacciona de la misma manera ante la misma situación. Cada uno reacciona en base a su interpretación; Depende de los recuerdos, las experiencias y el contexto familiar. Cada situación de ansiedad es una oportunidad para descubrir aspectos ocultos de nuestra historia.